La mayoría de las veces no nos damos cuenta de que pasamos página a diario, ningún día es igual a otro, pero no lo percibimos tal vez porque no nos fijamos demasiado en los detalles del escenario, tan ausentes como estamos sumergidos en nuestros pensamientos repetitivos y cerrados a sentir, y este parece no cambiar, pero lo hace...el polvo se acumula, las cosas cambian de lugar...pero no somos observadores y al no observarlo a nuestros ojos nada cambia, o si notamos cambios es para la queja, pues nos hicimos la idea de que no tener nada que hacer es lo mejor que nos puede pasar, percibimos la vida como molesta,y así le damos la espalda a lo que es vivir, vivir es experimentar y sentir. Lo cierto es que no vemos que si el polvo se acumuló hoy también, es porque el aire tiene un movimiento constante que transporta las partículas sin descanso, moviendo dunas, creando desiertos, transportando semillas... y a este movimiento lo creemos rutinario, no somos capaces de maravillarnos con ello, ¡ es vida ! No paramos a pensar de que lugar del mundo son esas partículas que se acumularon en los muebles y que ahora yo tengo el privilegio de tocar con mis manos, ¡todos los días el mundo entero está en mis manos! y nuestra mente parece estar bloqueada para no ver y así no poder admirar la magia del cambio, del movimiento, será cuestión de entrar en su misterio para poder apreciarlo y al apreciarlo perderle el miedo.
Ninguna relación permanece ausente de cambio y nos obstinamos tanto en que nada cambie por miedo; por miedo a ver las cosas peores cerramos los ojos a la realidad, cuando lo cierto es que una relación verdadera crece, avanza y siempre se transforma en algo mejor porque lo cierto es que nunca le falto nada, solo le sobraban cosas, y tenemos tanto miedo a soltar que permanecemos en el pensamiento de no movernos para no alterar aquello que en realidad es inalterable, no podemos ver la belleza de los cambios sutiles, la belleza de descubrir tal vez que una persona que caminó a nuestro lado, tenía un destino diferente al nuestro, porque nosotros teníamos un destino diferente al suyo. Nos asusta el asombro, nos asusta no ser aceptados y por ello no aceptamos que cambiamos y no aceptamos que el otro cambia y que el cambió es inevitable y en vez de acompañarnos con amor en esos cambios, apoyándonos, preferimos o bien cerrar los ojos, o bien sentir perdidas que son irreales ya que cuando una persona cambia siempre gana, es avance.
¿Cómo pueden no cambiar las cosas si yo cambio? Es un engaño de nuestra propia visión limitada. Cada día me acerco más al ser que en verdad soy, solo tengo que ser consciente de ello confiar en mi ,y no volver a repetir de manera automática cosas que ya no siento, ni reaccionar a cuestiones que en verdad ya superé. Tengo que recordar que aprendí, para así ver el resultado y actuar en consecuencia, tengo que dejar ir de manera consciente mis rutinas mentales, mi programación auto-impuesta que he ido adquiriendo desde el reino del miedo. Si quiero salir de lo mismo, tengo que pasarme al reino del amor, éste donde me es fácil confiar cuando me atrevo y lo hago, éste donde me doy cuenta que no había nada que proteger del cambio, porque el cambio sin miedo me permitirá percibir la maravilla de mi propio misterio y el cambio con miedo, me hará pensar que nada cambió o que todo fue a peor, debido a mi resistencia a soltar, bloqueando el fluir constante en mi mente y por ello dejando de ver lo real. Los cambios se producen los acepte yo o no, lo vea o no.
Confianza es abrir los ojos con amor al nuevo y cambiado día, abrir los ojos para ver el cambio, con decisión de verlo. Amar nuestra naturaleza cambiante auténtica, esa que es así tal cual la naturaleza, esa que vemos en la semilla que se abre paso en la tierra y que cada día es distinta, nuevos brotes, distinto grosor, distinto color según el momento, la luz, el agua, la estación...de semilla a brote, de brote a planta joven, de planta joven a madura con frutos, de los frutos a nuevas semillas de estos... y vuelta a empezar a la aventura del nuevo y cambiado día. Porque un solo día contiene la esencia y el movimiento de toda una vida, así como las mariposas, sin miedo da a cada momento el asombro que merece, da tu esencia a cada minuto, da lo mejor de ti ahora y lo mejor de ti recibirás ahora. Deshaz lo que te frena de disfrutar de este mismo instante ,se consciente para dejarlo ir y que no vuelva, ya vendrán más cosas al instante siguiente, eres abundancia de aquello que eliges, de tus experiencias y como las vives, la abundancia que tengas solo dependerá de ti, puedes tener abundancia de queja o abundancia de asombro, abundancia de rutina, o abundancia de experiencias, abundancia de miedo o abundancia de amor.A cada momento mis huellas son borradas por el viento (oportunidad, libertad)
Solo si continúo caminando seguiré dejando constancia de mi existencia ,solo si permito la expresión del ser y el no ser a través de mi estaré existiendo. (Amor)
¡Elige!... ¡percibe!... y recuerda ¡la vida es sentir!



Bello el post, es creativo, no me cansaré de leerlo, me atrapa por todos sus rincones.. Me hace que pensar lo cierto es que me invita a cambiar algo que me hace falta; es magnifico cuando pasamos página, vencemos un obstáculo, todo ese cambio se traduce en crecimiento personal. Y como bien dices el no actuar estamos dejando capas de polvo, no podemos existir o dar los frutos que se esperan en ir evolucionando como personas.Gracias Nieves, enhorabuena me ha hecho feliz que lo hayas compartido..
ResponderEliminar